Alquimia en el Amor

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Infame y necesario
el silencio que ahoga la voz
cuando inquebrantable
se gesta en mi entraña
el anhelo
de gritarle al mundo en la cara
que vive en Tí
mi Deseo.

Egoico e innecesario
el aliento que reclama nombrarte
a pecho descubierto
en las tertulias
de los cafés con intelecto;

Construirte letra a letra
en el jadeo de mi cuerpo desnudo,
cruzando al amparo de tu mano
mil y una puertas.

Sembrar un eco en la eternidad
rasgando el velo del tiempo;
en un juego de Alquimista
que se enreda
entre mis manos y tus pechos.

En cada acometida
una semilla;
en cada semilla un sueño,

y mientras tanto;

fuego en el espejo
diabólico y profundo
regente de tus ojos.

                                                              Mauro Ribera.

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