Espejo

espejo

El que me persigue tenaz
poniendo cadenas a mis días,

el que martiriza mis oídos
con mentiras por cumplir,

el que ladino irrita constante
mis torpezas disfrazadas,

el que sin consentimiento me atrapa
en sus peregrinos sueños,

el que despiadado me obliga
a caminar en sus ajenos zapatos,

el que sin escrúpulos
se corona victima ante mis ojos,

el que con fuerza sostiene el espejo
que me devuelve presto todos mis agravios

Ese, ese no es mi verdugo;
Él, es mi maestro,

Que eternamente paciente

Me muestra aquello
Que yo sueño Ser.

                                               Sam Deló.

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