Seduciendo al Amado Amor

Amor; breves instantes efímeros y fugaces en los que el cielo baja para tocar tus manos; tan espectaculares, tan intensos; tejidos con calores que no son de este mundo, se cuelan de improviso para voltearte el alma; te suben hasta  a lo más alto en un vuelo sublime, para dejarte sin reparo tan de repente como vinieron.

au10Abandonado a tu suerte y sin alas; en las alturas luchas entre la confusión para recomponerte y si puedes te preparas para el impacto contra el suelo, rezas lo que sabes, lloras de pena y de miedo, gritas insultos profundos a ese desalmado cielo que vino; te saco de tu dulce ignorancia por un momento, y ahora que has visto, te vuelve a dejar ciego.

Irremediablemente caes; y por fin te estrellas; y lo agradeces; el impacto  aunque es duro pone fin al vértigo de la caída que ha sido aterrador, ahora lloras agradecido, te lames tus heridas, te aquietas, respiras despacio y esperas,  solo es cuestión de tiempo cariño y cuidados; te prometes que vas a darte ese tiempo, que vas a hacerte cargo de ese falto cariño y que vas a cuidar los cuidados que tu alma demanda gritando en el silencio.

Pero en esta pérdida como en tantas otras quizá no lo consigas, y te levantes maltrecho y le supliques arrastrándote como drogadicto en carencia a ese tu cielo que aun a riesgo de volver a estamparte te suba, te suba tan alto que puedas volver a tocarlo para intentar averiguar de que maravilla esta hecho.

El nombre de la materia que lo compone lo conoces a la perfección, has cantado cientos de versos de amor, pero la materia que delicada se mece para tejerlo es todo un misterio, el color lo pone los mimos, el estampado la ilusión, el patronaje el intelecto, el aroma lo destila el deseo, pero los hilos de su trama, esos misteriosos hilos ¿de qué estarán hechos?

Has probado mil combinaciones; te quiero si me quieres, y si no me quieres no te quiero, te quiero como tu quieras que te quiera, a ti te quiero por quererme, te quiero sin demandarte, ¡si no me quieres me muero!……….

Nada, fracaso, estrepitoso fracaso, frustración, angustia y como no; el puto miedo.

Me miras a los ojos y me preguntas ¿tienes miedo de perderme? y yo ingenuo te contesto no, ahora ya no; ¿ahora ya no?, ¿pero que estoy diciendo?  no se puede perder lo que no se posee.

El miedo habita como un ladrón escondido en la oscuridad de querer poseer lo que se quiere.

Y es tanto lo que te quiero que antes que sujetarte te suelto.

Mauro Ribera.

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