Semillas de un Amor I

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No olvides querido viajero
si la ciudadela inexpugnable
de los placeres del corazón
sueñas conquistar;

que el ejército de tus deseos
con serenidad debes diezmar;

para forjarla luego
en la hoguera de la vida
con paciencia
y humildad.

                                           Mauro Ribera.

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